La expectativa que ha generado el partido de la Selección Mexicana es tan grande que su impacto ya comienza a reflejarse en distintos ámbitos de la vida cotidiana. En San Luis Potosí, algunas iglesias decidieron modificar sus actividades para evitar que el encuentro coincidiera con las celebraciones religiosas y facilitar la asistencia de los fieles.
Uno de los casos más comentados es el del Santuario del Perpetuo Socorro, donde la misa programada durante el horario del partido fue suspendida, con el objetivo de que los asistentes no tuvieran que elegir entre acudir a la celebración religiosa o seguir el encuentro de la Selección Mexicana.
Este tipo de ajustes no es algo común, pero suele ocurrir cuando se disputan eventos deportivos de gran relevancia que logran reunir la atención de millones de personas. Los Mundiales de futbol, en particular, tienen la capacidad de modificar rutinas, horarios de trabajo, reuniones familiares e incluso actividades comerciales y sociales.
El ambiente previo al encuentro se ha vivido con gran intensidad en todo el país, donde miles de aficionados se preparan para apoyar al Tricolor con la esperanza de verlo avanzar a la siguiente ronda.

